Sí tiene que ser así
Nunca pensé que me costara tanto despegarme de esta ciudad, creo que nunca hay que subestimarla por eso. Puedo mencionar miles de cosas, cosas que son eternas en esta ciudad, pero que solo se aprecian desde afuera, por que para muchos pasan desapercibidas. Nuestro acento es diferente, nuestra personalidad también
por eso muchas veces pienso que vivo en otro país y que Chile es el extranjero. Siempre bromeamos con la "Republica Independiente de Arica" y muchas veces suena mas convincente que una broma entre amigos que discuten sobre la situación de la ciudad.
Pero mas que ciudad es
el almacén de la vieja copuchenta de la esquina, los evangélicos del jueves por la tarde, los mormones del sábado por la mañana, los testigos de Jehová del atardecer de domingo. También son las caminatas a las 4 de la mañana que terminan con una comilona en un local, la cabeceada de sobremesa por el calor, el avión a las 3 de la mañana y sus grillos, acompañado de uno que otro ladrido. Es la llovizna en verano, los nevados adornando el desierto, los tomates todo el año y los olivos subiendo el cerro. El par de soles en el bolsillo, los pululos con Tai de piña y la película que compraste en la Caplina. Son los sonidos de mi casa por el cambio de temperatura, el ventilador mientras veo la novela brasileña con mi Mamá, los romances de los gatos del barrio en mi techo y los colibrís que se asoman en el jardín. Los domingos de pueblo fantasma, con una medula espinal de actividad que llamamos feria, con olor a salteñas. Esos amigos que llegan a deshoras, los almuerzos compartidos, las caminatas que se transforman en tertulias, el cigarro fumado a medias, los veranos en la playa, las vaquitas para el bajón, el capuchino en la Copec, el guanaco que se queda en pana en un rock and roll y el auto que se convierte en lata de jurel tipo salmón
Son muchas cosas más que hacen único este lugar
y creo que nunca lo cambiaría por nada del mundo, pero el mundo a veces no quiere cambiar y hay muchas cosas que únicamente no están en este lugar. Hay que salir a buscarlas
Me llevo un pedacito de morro, para así no perderme en el camino... por las grandes Alamedas....
Escuchar esta canción me da un poco de nostalgia y melancolía
en especial en este momento
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